¡Gracias a Dios que existe la Unión Europea!
Su comisaria de telecomunicaciones, Viviane Reding (¡hay que hacerle un monumento!) ya sacó adelante una propuesta hace meses para obligar a los operadores de telefonía móvil a reducir el coste de las llamadas entre los países de la Unión.
En aquel momento la encumbré en uno de mis blogs.
Y ya entonces amenazó con que la siguiente reforma sería la de los sms. Le parecen muy caros y piensa que lo máximo que deberíamos pagar por enviar un sms a otro país dentro de la Unión es 11 centimos (actualmente varía entre 36cts y 1 euro dependiendo del operador). Los belgas, por ejemplo, pagan 80 céntimos por sms enviado a Francia u Holanda, casi 10 veces más que por uno enviado dentro de su país.
Ante la nueva amenaza de Reding, las grandes multinacionales de telefonía móvil ya están temblando. Obtienen casi el 50% de sus ingresos por los sms.
Al igual que ocurrió con la anterior (y exitosa) propuesta, el nuevo varapalo tendrá que ser aprobado por los gobiernos de los 27 países de la Unión y por el Parlamento Europeo (al que por cierto se le cayó el techo esta semana pero no estaban sus casi 800 eurodiputados).
Viviane Reding también quiere que tarifiquen las llamadas por segundos, para evitar cobrar un minuto entero a los que no hablan más que unos segundos.
Y amenaza con limitar a 1 euro por megabyte el coste del uso de internet en los móviles, una aplicación en la que Vodafone es líder en Europa en usuarios y megas descargados.
Y es que la señora Reding piensa que los europeos están siendo 'estafados' con los precios de los servicios de móvil desde un país a otro.
¡Ole tus huevos! (¡perdón! ¡ovarios!)

